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	<title>Pijus economicus</title>
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	<description>La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. [Bertolt Brecht]</description>
	<dc:language>es</dc:language>	<dc:date>2006-01-16T15:54:00Z</dc:date>
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<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/16/el-futbolista-macarra">
	<title>El futbolista macarra</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/16/el-futbolista-macarra</link>
	<dc:date>2006-01-16T15:50:36Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ocio</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Desde siempre he jugado al fúbtol. Algunas veces en equipos formales, las más fuera de competición con los amigos.<br />
<br />
Siempre he entendido que practicar este deporte ha de ser una forma de disfrutar en compañía. Por la experiencia he aprendido además que es un método muy interesante de hacer nuevas amistades.<br /><br />He rechazado siempre la actitud de quienes se lo toman como una competición de la que depende su vida misma. En este sentido, también tengo el dudoso honor de haber jugado con y contra todos los <i>macarras </i>de mi barrio, conociendo por ello de primera mano los comportamientos de este tipo.<br />
<br />
Agresividad en las jugadas, imponiendo la violencia a la habilidad, y un desprecio evidente para todos, consecuencia del asco consciente o incosnciente hacia uno mismo.<br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/img_3828.jpg" title="Fútbol"/></center><br />
<br />
Muchas veces, he de reconocer, amigos que parecen <i>angelitos </i>se vuelven locos a la hora de jugar, perdiendo los papeles hasta el punto de terminar agrediendo a adversarios o incluso compañeros de equipo.<br />
<br />
Pero, ¿por qué? Todos saben que el resultado del partido no es significativo para sus vidas, y que sólo es cuestión de habilidad deportiva. <br />
<br />
Habría mucho de lo que hablar, pero es importante reconocer que estas personas son muchas veces simples reflejo de los comportamientos que ven en la televisión, especialmente cuanto más joven se es.<br />
<br />
¿Y qué se ve en la tele? Pues a un <b>imbécil </b>con actitud prepotente escupiendo al contrario, tirándole de los pelos, metiendo patadas a "escondidas" (con decenas de cámaras grabando, eso sí; lo que dice mucho de la inteligencia de estos sujetos), y un largo etcétera.<br />
<br />
Y ninguna penalización. Deberían castigárseles prohibiéndoles jugar durante largo tiempo; sin sueldo, claro. <br />
<br />
Pero no me olvido de quienes se hacen eco de estas actitudes, y que las incluyen en "el espacio deportivo". Ja. <br />
<br />
<code>Nota: Continuaré la exposición de la serie sobre el consumo en un par de días. Estoy preparando el cambio de servidor y no me ha dado tiempo a preparar el final.</code>]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/15/el-consumo-v-la-oferta-crea-la-demanda">
	<title>El consumo (V): La oferta crea la demanda</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/15/el-consumo-v-la-oferta-crea-la-demanda</link>
	<dc:date>2006-01-15T17:04:57Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<center><code>Nota: Esta es la parte V de un total de <i>VIII</i> de una serie sobre el concepto de consumo. <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo" target="_blank">Índice</a>.</code></center><br />
<b>La oferta crea la demanda.</b><br />
<i>Y no al revés</i><br />
<br />
Exceptuando la primaria toda <i>necesidad </i>no puede surgir sino luego de la existencia del producto en cuestión, salvo que responda a una idealización de las funciones del futuro objeto, creada y alimentada por el contexto social y económico en el que se funda.<br /><br />Es decir, nadie puede querer un objeto más que cuando éste aparece. El desconocimiento material del producto por parte del consumidor conlleva a éste a no poder, ni siquiera, pensar en él más que a través de una idealización .<br />
<br />
Pero esta idealización no es sino el resultado de las interrelaciones del hombre con la sociedad, de modo que hoy en día la fe en el crecimiento económico y su consecuente desarrollo tecnológico ilimitado invita a idealizar con respecto de futuras técnicas hoy en día inexistentes.<br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/consumo.jpg" title="Consumo - Oferta"/></center><br />
<br />
Tal vez pudiera comprenderse esto de una forma más clarificadora de acuerdo con el siguiente y atrevido supuesto: imaginemos una sociedad con producción adicional cero, esto es, que solo produzca el mínimo de subsistencia biológica y lo imprescindible para el mantenimiento de las estructuras económicas y sociales del momento. En esta sociedad, donde la innovación técnica es un concepto inexistente, no pueden surgir necesidades que vayan más allá de lo presente, y sólo soñadores con espíritu idealizador, influidos por la fe en el caminar interminable a través de la senda del progreso tecnológico, serán capaces de <i>desear </i>productos por encima de lo real.<br />
<br />
Sería coherente pensar que en las sociedades antiguas, sumidas en los pensamientos míticos y no por el progreso en su concepción actual, la existencia de un reproductor mp3 fuera del todo inconcebible, no pudiendo ser nunca <i>deseado</i>, y menos aún <i>necesitado</i>.<br />
<br />
De este modo, lo ficticio es posible sólo a través de la reordenación de conceptos materiales reales, atribuyéndole una funcionalidad que no es sino idealizada. Cuando pensamos en los objetos del futuro estamos idealizando el futuro de acuerdo con las técnicas actuales (tecnológicas y físicas principalmente). <br />
<br />
No en vano, a pesar de que no es <i>materialmente real</i>, nos gustaría tener un ordenador con unas características tecnológicas mucho más evolucionadas, y esperamos de él una funcionalidad mucho mayor que nuestras, en pocos meses, <i>atrasadas</i> máquinas.<br />
<br />
El productor crea el nuevo producto siempre de acuerdo a las innovaciones tecnológicas y científicas, publicitándolo luego en el mercado globalizado de forma que llegue al máximo número de individuos posibles, provocando en ellos un <i>deseo social </i>de adquirirlo, aún incluso aunque el producto no tuviera utilidad práctica. <br />
<br />
Esto último enlaza necesariamente con el análisis del consumo como determinante social, aspecto analizado en el siguiente bloque.]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/14/el-consumo-iv-el-consumo-como-necesidad">
	<title>El consumo (IV): El consumo como necesidad</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/14/el-consumo-iv-el-consumo-como-necesidad</link>
	<dc:date>2006-01-14T17:38:11Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<center><code>Nota: Esta es la parte IV de un total de VIII de una serie sobre el concepto de consumo. <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo" target="_blank">Índice</a>.</code></center><br />
<b>El consumo como necesidad</b><br />
<i>Necesidades impuestas</i><br />
<br />
¿Obran todos los individuos para maximizar su satisfacción? Por supuesto que sí, aunque en contra del pensamiento liberal, esta satisfacción no se corresponde únicamente con el consumo. <br />
<br />
Pero esta falacia se ha abierto paso por contener cierta verdad implícita. De hecho, es cierto que los seres humanos necesitamos consumir cierto tipo de productos; básicos para la supervivencia. Estas <b>necesidades primarias</b> se corresponden con las determinaciones biológicas inherentes al hombre, como el hambre o la sed. Es evidente que necesitamos alimentos para sobrevivir, y hoy en día los adquiriremos a través del intercambio en el mercado.<br /><br />Sin embargo hay un segundo tipo de necesidades, que son las <b>necesidades creadas por el sistema económico</b>. Estas necesidades no son esenciales para la supervivencia biológica, pero sí para el desarrollo en la sociedad. Según ha "evolucionado" la civilización occidental se han realizado descubrimientos tecnológicos que han sido integrados en la propia sociedad, de forma que carecer de su disposición implicaba el aislamiento moral y tenía consecuencias en la vida cotidiana y profesional del ser humano. <br />
<br />
Tenemos por ejemplo al automóvil, que originalmente significaba lujo para el dueño, mientras que hoy en día es una necesidad impuesta por el sistema, cuya carencia imposibilita, por ejemplo, el transporte al lugar de trabajo, cada vez más flexible y alejado del hogar.<br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/consumo_necesidad.jpg" title="Consumo necesario"/></center><br />
<br />
O el ordenador, que actualmente es una necesidad para una parte cada vez más grande de la población, ya sean trabajadores o estudiantes. Muchas veces la imposición de una de estos descubrimientos o de sus componentes (un determinado programa) convierte algo esencialmente material que en el sentido biológico resulta insignificante en una necesidad insalvable para el desarrollo en sociedad.<br />
<br />
Finalmente nos encontramos con un tercer tipo, que es el <b>consumo innecesario</b>, estrictamente superficial. No es útil para el desarrollo biológico, y tampoco es necesario para un desarrollo funcional en la sociedad. Sin embargo, los individuos dedican la mayor parte de sus compras al consumo de esta naturaleza. Ropas de marca (o no), prendas con un logotipo determinado (ya sea Niké o una estrella roja comunista), cinturones de determinada longitud, automóviles con características cuya utilidad está en duda, compras estrictamente estéticas y marcadas por un mismo patrón, televisiones con trescientos canales, y un largo etc. <br />
<br />
Es este el consumo que merece ser analizado con más profundidad, en cuanto que realmente no es inherente al ser humano, sino una determinación social cuyas características varían según el contexto económico, histórico e ideológico en el que nacen y se desarrollan.<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/13/el-consumo-iii-el-consumo-en-las-sociedades-antiguas">
	<title>El consumo (III): El consumo en las sociedades antiguas</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/13/el-consumo-iii-el-consumo-en-las-sociedades-antiguas</link>
	<dc:date>2006-01-13T19:09:03Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<center><code>Nota: Esta es la parte III de un total de VIII de una serie sobre el concepto de consumo. <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo" target="_blank">Índice</a>.</code></center><br />
<b>El consumo en las sociedades antiguas</b><br />
<i>La mentira más grande siempre contada.</i><br />
<br />
El sistema de producción tal y como lo conocemos no ha existido nunca con anterioridad a nuestra época, sino que en las sociedades antiguas la noción de producción-consumo adquiría un significado muy diferente. De la misma forma, y como resulta evidente, tampoco el mercado tenía igual significado ni extensión en comparación con el actual. Ambas ideas han sido justificadas atendiendo a la supuesta maldad de la naturaleza humana y el presunto egoísmo inherente al ser humano, y se les ha concedido un carácter universal e histórico. <br /><br />De acuerdo con los estudios de Karl Polanyi “<i>la ganancia y el beneficio obtenidos en el intercambio no desempeñaron jamás una parte tan importante en la economía humana</i>”.<br />
<br />
De hecho esto es lo que se enfrenta con las argumentaciones que justifican la noción contemporánea de producción. Recordemos que el actual objetivo racional es servir al crecimiento económico que nos conduce por la senda del progreso infinito, de modo que es necesario reproducir de forma ilimitada el proceso productivo siempre en un nivel por encima del anterior. Requisito fundamental para ello es obtener un excedente económico en el intercambio.<br />
<br />
Sin embargo, en las sociedades antiguas el ser humano se caracterizaba por la “<i>ausencia de la motivación de ganancia</i>”, y durante la edad media las normas morales, fundamentalmente cristianas, consideraban a ésta y a la avaricia como pecados. Bastante tiempo antes Aristóteles ya denunciaba el principio de producción para la ganancia como algo “<i>no natural para el hombre</i>”.<br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/effrommwomen1.jpg" title="Sociedades Antiguas"/></center><br />
<br />
Por regla general el sistema económico se integraba dentro del sistema social al que debía servir, a la vez que la sociedad se administraba por motivaciones no económicas. Ejemplo representativo de esta idea es que durante el medievo, cuando se introducía una nueva tecnología, ésta era bienvenida como una herramienta para trabajar menos y ampliar así el tiempo libre <font size="1"><u>(1)</font></u>.<br />
<br />
Algunos estudios <font size="1"><u>(2)</u></font>  van más allá y describen cómo en las sociedades antiguas el hombre tenía la capacidad técnica para crear un excedente, pero que no lo entendían necesario por ya sobrepasar el mínimo de subsistencia.<br />
<br />
Según fue transformándose el sistema social y económico, y por ello la mentalidad de los individuos, la avaricia que hasta entonces fue pecado se convirtió en una cualidad que caracterizaba al emprendedor, a la vez que la sociedad se subordinaba a las leyes de un nuevo mercado abstracto.<br />
<br />
En lo que se refiere al consumo, no existía en la concepción actual. En las sociedades antiguas destacaba la “<i>inmutabilidad del hombre como ser social</i>”, que “<i>no actúa para salvaguardar sus intereses individuales en la posesión de bienes materiales, sino para salvaguardar su posesión social, sus derechos sociales, sus activos sociales</i>”. Por ello el hombre “<i>valúa los bienes materiales sólo en la medida que sirvan a este fin</i>”.<br />
<br />
Es decir, el ser humano entonces no consideraba la riqueza material como algo que le proporcionara satisfacción, sino que la felicidad la encuentra en la afectividad social y en el reconocimiento social (dado el cual no era conveniente un comportamiento distinto en el modo de actuar). <br />
<br />
No podemos, tras lo dicho, idealizar las sociedades antiguas y pensar que eran unas utopías pseudo-socialistas. Ni mucho menos. Lo que se pretende aquí es rechazar la idea actual de producción-consumo que encuentra su justificación en premisas morales presuntamente inherentes al comportamiento humano, y que sin embargo no encuentran reflejo más que en la sociedad actual. Como más adelante expondremos este comportamiento tiene sus causas en la determinación social.<br />
<br />
<b><font size="1">Notas:</b><br />
<br />
<b>1.</b></font> Esto es lo que ocurrió, nos cuenta J. M. Naredo, en el occidente cristiano medieval tras la generalización del uso de la fuerza motriz del viento y del agua.<br />
<font size="1"><b>2.</b></font> Marshall Shalins, <i>Edad de piedra, edad de abundancia</i>; y Piere Clastres, <i>La sociedad contra el Estado</i>.<br />
<font size="1"><b>Bibliografía:</b></font> Karl Polanyi, <i>La Gran Transformación</i>; J.M.Naredo, <i>La economía en evolución</i>; Erich Fromm, <i>el miedo a la libertad</i>]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/12/el-consumo-ii-consumo-y-produccion-el-desarrollo-y-la-felicidad-de-un-pais">
	<title>El consumo (II): Consumo y producción, el desarrollo y la felicidad de un país</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/12/el-consumo-ii-consumo-y-produccion-el-desarrollo-y-la-felicidad-de-un-pais</link>
	<dc:date>2006-01-12T21:12:01Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<center><code>Nota: Esta es la parte II de un total de VIII de una serie sobre el concepto de consumo. <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo" target="_blank">Índice</a>.</code></center><br />
<b>Consumo y producción: el desarrollo y la felicidad de un país.</b><br />
<i>La cuantificación de las variables.</i><br />
<br />
Como la producción es una variable cuantificable (se producen y venden tres, cuatro o cinco millones de ordenadores...), y por tanto es susceptible de operación en el modelo analítico, es utilizada como medida básica del desarrollo de un país. <br /><br />Lejos de procurar la justicia social, la sociedad moderna busca maximizar su producción nacional. En este sentido, un país puede ser especialmente rico por extraer petróleo, a pesar de que cuente con instituciones sociales deficientes, como ocurre con Arabia Saudita. <br />
<br />
Esta obvia apreciación intenta ser resuelta con nuevos indicadores que procuran reflejar en términos cuantitativos otras características que influyen en el bienestar de los individuos y que no son estrictamente económicas. El Índice del desarrollo humano (IDH), por ejemplo, mide, además del conocido PIB, la esperanza de vida y la tasa de alfabetización de un determinado país.<br />
<br />
Por supuesto, las carencias inherentes a un indicador cuantitativo permanecen en estos otros, aunque tienen en su ventaja el rechazo de la producción-consumo como mejor modo de medir la felicidad y desarrollo de un país. <br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/nt_e_euro.jpg" title="¿PIB o IDH?"/></center><br />
<br />
En este sentido, la servidumbre para con el crecimiento económico queda <i>moderada </i>por la existencia de herramientas de redistribución como el estado del bienestar, cuyo objetivo es impedir que la brecha entre ricos y pobres siga aumentando y facilitar el acceso a las necesidades básicas a toda la población.<br />
<br />
En coherencia con su pensamiento los neoliberales buscan “liberar” al sistema de estas herramientas que obstaculizan la sumisión absoluta a su Dios y su doctrina. Como ya hemos visto, la equivalencia que hacen éstos del consumo con la satisfacción lleva a considerar como una <b>mejora en la felicidad </b>del país el aumento de su producción-consumo, idea que rechazaremos posteriormente.<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo-i-consumo-y-produccion-la-religiosa-fe-en-el-crecimiento-economico">
	<title>El consumo (I): Consumo y producción, la religiosa fe en el crecimiento económico</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo-i-consumo-y-produccion-la-religiosa-fe-en-el-crecimiento-economico</link>
	<dc:date>2006-01-11T21:57:58Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[<center><code>Nota: Esta es la parte I de un total de VIII de una serie sobre el concepto de consumo. <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo" target="_blank">Índice</a>.</code></center><br />
<b>I. Consumo y producción: la religiosa fe en el crecimiento económico.</b><br />
<i>La religión que se escuda en la razón.</i><br />
<br />
El pensamiento occidental, como consecuencia de un error metodológico, identifica el consumo material con la felicidad. De hecho, según los economistas liberales la maximización de la satisfacción se corresponde únicamente con la maximización del consumo.<br /><br />El error metodológico ocurre porque efectúan en su análisis una profunda <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/07/contra-la-racionalizacion-por-la-racionalidad" target="_blank">racionalización</a>. Atendiendo a la obsesiva necesidad de analizar todo de forma disyuntiva (separando sujeto de objeto) y analítica, los liberales introdujeron el consumo como única variable en su modelo de <b>maximización de la satisfacción</b>, es decir, de la utilidad. Esto sucedió porque el consumo es una variable cuantificable, mientras que no ocurre lo mismo con el afecto, la salud o las emociones en general, que serían otras variables significativas que influirían <i>también </i>en la felicidad del individuo. <br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/grafico5.gif" title="Crecimiento infinito"/></center><br />
<br />
En una concepción global se considera que se puede seguir incrementando indefinidamente el bienestar material, lo que equivale, presente lo anterior, a un incremento del bienestar social. Por tanto es un objetivo para las sociedades actuales obedecer a la maximización constante de la producción.<br />
<br />
Esta fe en el crecimiento económico infinito se refleja en el afán acumulador del empresario capitalista, que dedicará esta riqueza pecuniaria (procedente del beneficio por la venta: consumo) en reinvertirlo en un nivel mayor, y así de forma interminable. Este aspecto es agudizado por la competencia, que obliga a los empresarios a renovarse continuamente en aquel sentido o desaparecer.<br />
<br />
Ni siquiera nuestro planeta, considerado durante milenios la <a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2005/12/07/madre-tierra" target="_blank">Madre-Tierra</a>, se salva de tal doctrina, padeciendo las consecuencias directamente.<br />
<br />
La producción es por todo el motor de una economía contemporánea, pero no sería capaz de reproducirse de no existir su analogía en el consumo. Dicho de otra forma: <i>el consumo es necesario para mantener una producción incesante</i>.<br />
<br />
<blockquote><code>En los comentarios hay una explicación más completa de algunos puntos del mensaje.</code></blockquote>]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo">
	<title>El consumo</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo</link>
	<dc:date>2006-01-11T13:41:28Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social > Sociedad</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[El consumo es una característica fundamental de la sociedad actual. Es a la vez algo obvio y misterioso. Numerosos interrogantes nos abordan con respecto este asunto, y no sabemos cómo afrontarlos. En esta humilde bitácora intentaré dar respuesta a ciertas preguntas que considero importantes.<br />
<br />
Como es comprensible, lo inmenso del concepto obliga a una exposición extensa, para evitar caer en superficialidades y tópicos. <br />
De acuerdo con esto, estructuraré el texto íntegro en varias partes y los publicaré en una serie de la siguiente forma:<br /><br />1.	<i><a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/11/el-consumo-i-consumo-y-produccion-la-religiosa-fe-en-el-crecimiento-economico" target="_blank">Consumo y producción</a></i>: la religiosa fe en el crecimiento económico.<br />
2.	<i><a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/12/el-consumo-ii-consumo-y-produccion-el-desarrollo-y-la-felicidad-de-un-pais" target="_blank">Consumo y producción</a></i>: el desarrollo y la felicidad de un país.<br />
3.	<i><a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/13/el-consumo-iii-el-consumo-en-las-sociedades-antiguas" target="_blank">El consumo en las sociedades antiguas</a></i>.<br />
4.	<i><a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/14/el-consumo-iv-el-consumo-como-necesidad" target="_blank">El consumo como necesidad</a></i>.<br />
5.             <i><a href="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/15/el-consumo-v-la-oferta-crea-la-demanda" target="_blank">La oferta crea la demanda</a></i>: y no al revés.<br />
6.	<i>El consumo innecesario</i>: una determinación social.<br />
7.	<i>El consumo y su relación con la felicidad</i>.<br />
8.	<i>El futuro del consumo</i>: opinión.<br />
]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/09/el-espiritu-militar">
	<title>El espíritu militar</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/09/el-espiritu-militar</link>
	<dc:date>2006-01-09T15:52:59Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Política > Estatal</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[Las declaraciones del españolísimo general Mena, lejos de ser importantes en su contenido, tienen un aspecto que las hacen especiales: de qué figura provienen. <br />
<br />
A mí me da igual que este hombre crea ciegamente en la indivisble unidad de España, pero no me hace gracia que en su prepotente actitud y dada su condición de militar se vea destinado a salvar su falsa patria, aunque sea sólo de palabra.<br /><br />Nunca he compartido las preocupaciones de los militares y todavía menos sus intereses. Soy propenso a la solidaridad, pero no hago amigos con quienes quieren defenderme a toda costa, incluso a la mía. <br />
<br />
Es cierto que no debería generalizar, puesto que habrá militares que sin ser buena gente puedan ser simpáticos, pero tengo cierta y gran reticencia a esta dedicación. Sé también que atendiendo a los anuncios del Estado un militar profesional puede ser una persona interesada en el deporte, necesitada de amigos nuevos, o hasta interesada en los estudios... pero me siguen cayendo mal como colectivo.<br />
<br />
También conozco a quienes el mercado laboral les ha empujado a esa indigna salida, aunque esto siempre es relativo. Aunque por esta vez, y en este caso, pasaremos.<br />
<br />
Pero eso sí, nunca he comprendido a quienes el deseo de coger un arma les llena el alma. Estoy convencido, sin embargo, de que un correcto estudio freudiano arrojaría mucha luz al respecto.<br />
<br />
Estos últimos son los camaradas ideológicos del sujeto este ahora arrestado en su casa. Yo, lo reconozco, además de haberle arrestado le hubiera retirado el uniforme y sus chapitas colgantes, a ver qué iba a ser de su ego.<br />
<br />
Y qué me dicen de la lógica de Rajoy, justificando en parte las declaraciones en cuanto que responden a una causa anterior, siguiendo la máxima de "las consecuencias tienen causas". Expléndido. <br />
<br />
Lo que quiere decirnos es que si no hubiera estatuto el señor Mena no tendría la necesidad de hablar acerca del mismo. Lógico. Más o menos lo mismo que pensará, con Pio Moa, de la guerra civil.]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/08/los-blogs-que-no-me-gustan-y-los-que-si">
	<title>Los blogs que no me gustan; y los que sí.</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/08/los-blogs-que-no-me-gustan-y-los-que-si</link>
	<dc:date>2006-01-08T17:41:31Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Otros Blogs</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[No me gustan los <b>blogs transcriptores</b>, que no contienen nueva información, sino que se limitan a reproducir las noticias aparecidas en los medios de comunicación habituales. <br />
<br />
No me gustan los <b>blogs altavoz</b>, cuyas opiniones son las mismas de las voces oficiales, sean éstas del gobierno o de la oposición. <br />
<br />
No me gustan los <b>blogs panfletarios</b>, cuyos textos no contienen ni opinión ni información, sino adecuación a ciertos dogmas. Especialmente común en la derecha, donde lo importante es saber defender los prejuicios (España, civilización, constitución...).<br /><br />No me gustan los <b>blogs de fácil insulto</b>, cuyos <i>argumentos </i>son expuestos entre descalificaciones, juegos de palabras fáciles y carente de racionalidad, además de ser defendidos con el mismo método.<br />
<br />
No me gustan los <b>blogs superficiales</b>, donde el análisis de la sociedad o de alguna situación en concreto no requiere reflexión alguna, sino un <i>simple vistazo </i>a la misma.<br />
<br />
No me gustan los <b>blogs fáciles de hacer</b>, con mensajes de pocas líneas; por más que la redacción sea atractiva.<br />
<br />
Me gustan los <b>blogs originales</b>, no en el sentido de hablar sobre algo nuevo, sino en cuanto se sabe crear una nueva y heterodoxa perspectiva para analizar un polémico asunto.<br />
<br />
Me gustan los <b>blogs trabajados</b>, donde el autor procura escribir mensajes coherentes, bien expuestos y redactados con tranquilidad. <br />
<br />
Me gustan los <b>blogs complejos</b>, cuando el autor sabe relacionar conceptos de distintos campos y relaciona las ideas atendiendo al espacio temporal e histórico en el que surgen.<br />
<br />
Me gustan los <b>blogs personales que se universalicen</b>, de modo que las historias personales adquieran también sentido para la persona ajena que las lee.<br />
<br />
Me gustan los <b>blogs de cultura</b>, que deseen compartir los gustos por el arte, el cine, la literatura, la música.<br />
<br />
Me gustan los <b>blogs que se someten a la crítica</b>, puesto que reconocen la imperfecionalidad de sus ideas, y fomentan el debate. Me encantan los blogs con detractores.<br />
<br />
<i>Ah, y este mensaje no me ha gustado escribirlo.</i>]]></content:encoded>
</item>
<item rdf:about="http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/07/contra-la-racionalizacion-por-la-racionalidad">
	<title>Contra la racionalización; por la racionalidad.</title>
	<link>http://agarzon.bitacoras.com/archivos/2006/01/07/contra-la-racionalizacion-por-la-racionalidad</link>
	<dc:date>2006-01-07T19:25:07Z</dc:date>
	<dc:creator>Alberto Garzón Espinosa</dc:creator>
	<dc:subject>Ciencia Social</dc:subject>
	<content:encoded><![CDATA[No hay nada más repartido que la razón: todo el mundo cree tenerla, sentenciaba Descartes. No deja de ser paradójico que fuera él, padre del atomicismo separador del sujeto y el objeto, quien asegurara esto. De cualquier forma, en este caso se expresaba de acuerdo a la realidad, pues no hay nada más evidente que la egocéntrica asunción de razón por parte de todos los políticos, economistas, filósofos, etc.<br />
<br />
Sin embargo, <b>¿qué es la razón?</b><br /><br />Siguiendo a <i><b>Edgar Morín </b></i>"la <b>razón </b>corresponde a la voluntad de tener una visión coherente de los fenómenos, de las cosas y del universo".<br />
<br />
Pero la actividad racional puede dirgirse en varios sentidos. La <b>racionalidad constructiva</b> "elabora teorías coherentes verificando el carácter lógico de la organización teórica, la compatibilidad entre las ideas que componen la teoría, el acuerdo entre sus afirmaciones y los elementos empíricos"; mientras que la <b>racionalidad crítica</b> "se ejerce particularmente sobre los errores e ilusiones de las ciencias, doctrinas y teorías".<br />
<br />
Y la <b>racionalización</b> constituye a su vez un sistema lógico perfecto fundado sobre bases mutiladas o falsas, aún partiendo de las mismas fuentes que la racionalidad. <br />
<br />
<center><img src="http://agarzon.bitacoras.com/imagenes/cerebro.jpg" title="La razón"/></center><br />
<br />
La racionalidad falta de autocrítica se convierte en racionalización.<br />
<br />
La verdadera racionalidad "conoce los límites de la lógica, del determinismo, del mecanismo; sabe que la mente humana no podría ser omnisciente, que la <b>realidad comporta misterio</b>".<br />
<br />
Un <b>racionalismo</b> "que ignora los seres, la subjetividad, la afectividad y la vida es irracional".<br />
<br />
Así, de acuerdo a lo expuesto los días pasados, el sistema coherente formado por Kantor no es sino un ejemplo de racionalización, que ignora las premisas y las interconexiones fundamentales, y que sin dejar de ser coherente es incapaz de reflejar la realidad en su completitud. Por lo que <b>concluye teorías y afirmaciones irracionales</b>.]]></content:encoded>
</item>
</rdf:RDF>
